martes, 14 de octubre de 2008

Largas y buenísimas vacaciones




Por vacaciones me refiero también a las que me he pegado de escribir en el Blog. La necesaria vuelta al mismo se debe gracias a la insistencia de muchos de los lectores que ‘desde el cariño’ me piden que siga. Y como además de complacerles, creo que no les falta razón, aquí estamos de nuevo.

Largas vacaciones, porque no ha faltado de nada, playa, montaña y Madrid vacío. Y buenísimas porque en ellas hemos conocido que vamos a ser cuatro, que Guillermo va a tener una hermanita (de momento es lo que parece) que los abuelos van a tener un nieto más, que ya que los primitos no vienen, pues para eso estamos nosotros y procurarle a Guille’ compañía infantil, que los ti@s tendrán alguien más a quien enseñar cosas de ti@s, que cuando nos juntemos con Cristina y Miguel Ángel vamos a ser 9 personas (van a tener otro hermanito, a ver donde nos metemos), que mamá y papá van a ser el doble de felices, en fin, que Berta estará aquí a finales de febrero del próximo año 2009.

Si os parece os iré contando las cosas por entregas, al uso del comienzo de la novela inglesa, allá a principios del siglo XIX, dejando lo mejor para el final.


Montaña
La Serna del Monte

Situada a escasos kilómetros de la provincia de Segovia, o lo que es lo mismo en el limite norte de la comunidad de Madrid, se encuentra este tranquilo pueblo de escasos 96 habitantes de lunes a viernes y ciento y la madre los fines de semana, en el que pasamos una semana de inmensa tranquilidad y descanso para papá y mamá y diversión, descubrimiento y carreras por el pueblo hasta la extenuación de Guillermo.
Además de que el pueblo era pequeño (un solo bar) y por tanto Guillermo tuviera la posibilidad de abarcar corriendo todas sus calles vacías, encima está rodeada de animalitos que a Guille le encantaba visitar: en frente de la casa que alquilamos un corral de gallinas, la casa colindante, los dos perros y cuatro gatos de Jara una niña de 3 años tan simpática como sus padres, saliendo del pueblo hacia el sur dos caballos, y hacia el norte una piara de cerdos. Todo esto además de multitud de lagartijas, cucarachas, mariquitas, hormigas, etc.
Y simplemente nos dedicamos a eso, correr por el pueblo, perseguir y descubrir todo tipo de animales, riachuelos y paisajes, dormir mucho después de estar todo el día sin parar y comer de maravilla. Ah! y todo esto encima sin pasar calor que estamos hablando de la última semana de julio!