Montaña
Ya tenía yo ganas de escribir, pero el trabajo y el montón de cosas que hemos tenido que hacer por las tardes no me han dejado ni un hueco para hacerlo. Después de las innecesarias excusas, contaré que el fin de semana pasado estuvimos en la sierra, concretamente en San Rafael. Lo hemos pasado de maravilla, hemos paseado mucho por el bosque, ‘supertranquilo’, con un tiempo increíblemente bueno y parece que Guillermo lo pasaba muy bien con tantos árboles tan grandes, pajaritos, … y además a la espalda de papá en la mochila que así podía él ir viendo todo. Además nos encontramos en unas de las rutas con una finca con caballos, nos acercamos a ver si a Guillermo le gustaba y efectivamente se puso como loco de contento, tanto que incluso llegó a acariciar a uno de ellos, y no solo ni le dio miedo sino que le gustaba aun más, tendremos que repetirlo algún día.
En la residencia donde nos quedamos Guillermo durmió por primera vez en una cuna, y la verdad es que no estuvo mal, salvo que se mueve mucho y se da con todo, sobre todo despierto que se subía por los barrotes y en plan brutote se ponía a menear toda la cuna. También ha sido la 1ª vez que ha probado el pan, le dimos un poquito para probar y, como al resto de la humanidad infantil, le encantó y se le damos un ‘chujco’, ya no hay quién se lo quite. También le dimos un poco de carne del cocido, así en tiras muy pequeñas y también le gustó un montón. En el comedor no solo como mucho y bien, sino que además fue el centro de atención de todas las camareras, sobre todo de dos, una se llamaba Nines la otra no lo se, a las que no dejaba de llamar y ellas claro encantadas, cogiéndole en brazos, llevándoselo a enseñar a otras camareras, a la jefa, … y el niño encantado.
Nos volvimos el sábado en lugar del domingo, porque estábamos bastante cansados y a los tres nos apetecía dormir en nuestra camita, y con eso de que estábamos tan cerca de las 8 y ½ ya estábamos en casa.
Y el domingo fútbol, pero eso lo contaré mañana.
En la residencia donde nos quedamos Guillermo durmió por primera vez en una cuna, y la verdad es que no estuvo mal, salvo que se mueve mucho y se da con todo, sobre todo despierto que se subía por los barrotes y en plan brutote se ponía a menear toda la cuna. También ha sido la 1ª vez que ha probado el pan, le dimos un poquito para probar y, como al resto de la humanidad infantil, le encantó y se le damos un ‘chujco’, ya no hay quién se lo quite. También le dimos un poco de carne del cocido, así en tiras muy pequeñas y también le gustó un montón. En el comedor no solo como mucho y bien, sino que además fue el centro de atención de todas las camareras, sobre todo de dos, una se llamaba Nines la otra no lo se, a las que no dejaba de llamar y ellas claro encantadas, cogiéndole en brazos, llevándoselo a enseñar a otras camareras, a la jefa, … y el niño encantado.
Nos volvimos el sábado en lugar del domingo, porque estábamos bastante cansados y a los tres nos apetecía dormir en nuestra camita, y con eso de que estábamos tan cerca de las 8 y ½ ya estábamos en casa.
Y el domingo fútbol, pero eso lo contaré mañana.
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